lunes, 7 de noviembre de 2011
Ahora y siempre.
Háblame,
de las campanas repicando al son del viento,
cuando murieron nuestras ganas de morder,
cuando la vida era tan fría, cuando no había momento
en que entre tu y yo se colara un alfiler.
Háblame,
del oleaje del mar meciendo tu cuerpo,
de los ojitos que nunca quisieron ver,
de las sábanas descosías, de cuando no pasaba el tiempo
en nuestra habitación de una sola pared.
Que la noche me dijo anteayer
que no me preocupara,
que me iba a dar tiempo esta vez.
Hoy no te escapas, dormiremos
en la copa de un almendro
y te dire al oído, niña,
lo mucho que te...
A la sombra de un sueño
roncaran mis sonrisas
que con ellas me despertaré.
Y con el primer albor
ladraré como un perro:
-Ahora y siempre te amaré.
Háblame,
de la navaja que atravesaba mi pecho,
del trecho al hecho, de los dedos de tus pies,
del frio de las mañanas grises, del rececho por tu lecho
dando caza al tiempo que pude perder.
Háblame,
del caminar entre las hojas del otoño,
por la vereda de tu pelo atardecer,
ver el ocaso entre mis dedos, que es rojo como un madroño
y moriré si esta vez nos toca perder.
Que la noche me dijo anteayer
que no me preocupara,
que me iba a dar tiempo esta vez.
Hoy no te escapas, dormiremos
en la copa de un almendro
y te dire al oído, niña,
lo mucho que te...
A la sombra de un sueño
roncaran mis sonrisas
que con ellas me despertaré.
Y con el primer albor
ladraré como un perro:
-Ahora y siempre te amaré.
Que no quiero ni arena ni cal,
ni quiero dormirme en un lienzo de sal
que no quiero, ser un reo más.
Que no quiero reir ni llorar,
ni valiente ser, ni tener miedo,
quiero ser sincero,
y decirte al oído, niña,
lo mucho que te quiero.
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