Calles oscuras en las que el hambre mata a las orugas
que pudren el fruto del árbol que da sombra a las dudas.
Silos de tristeza que guardan los pelos de las trenzas
hechas con el humo del cigarro que abrasa esas fuerzas.
Esas que nos hacen pelear contra la indiferencia,
que cuanto más débiles están, mas calman mis flaquezas.
Sacos de tinieblas, rabia y miedo van dejando huella,
las palomas blancas grises son, que el negro da belleza.
Podridos los mares, al final las nubes se hartarán de llorar.
Secos ya los bosques solo queda el vapor sucio del alquitrán.
Queríamos que el viento deshojara nuestras ramas secas
y solo conseguimos que las raíces abrieran las grietas.
Vibra el alma y en calma se ríen con saña las hienas,
unos maman de la vida y otros de ellos se alimentan.
No pidas perdón si rendición es a lo que te enfrentas,
el tiempo dirá si te perdona, caras son las rentas.
Mira alrededor, el odio envuelve nuestra última puerta,
de nuestros recuerdos construiremos un nuevo planeta.
Los paisajes que un día estuvieron vivos
ahora descansan en muros de yeso y miseria.
Los rayos del sol ya no aplacan el frío,
la noche asfixia las arterias.
El agua sucia de muerte nos riega,
las madrigueras se alzan por encima del cielo.
Sedientos de hambre, hambrientos de tierra,
construiremos un mundo nuevo.
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