viernes, 25 de noviembre de 2011

Destrucción.

Calles oscuras en las que el hambre mata a las orugas
que pudren el fruto del árbol que da sombra a las dudas.
Silos de tristeza que guardan los pelos de las trenzas
hechas con el humo del cigarro que abrasa esas fuerzas.
Esas que nos hacen pelear contra la indiferencia,
que cuanto más débiles están, mas calman mis flaquezas.
Sacos de tinieblas, rabia y miedo van dejando huella,
las palomas blancas grises son, que el negro da belleza.

Podridos los mares, al final las nubes se hartarán de llorar.
Secos ya los bosques solo queda el vapor sucio del alquitrán.

Queríamos que el viento deshojara nuestras ramas secas
y solo conseguimos que las raíces abrieran las grietas.
Vibra el alma y en calma se ríen con saña las hienas,
unos maman de la vida y otros de ellos se alimentan.
No pidas perdón si rendición es a lo que te enfrentas,
el tiempo dirá si te perdona, caras son las rentas.
Mira alrededor, el odio envuelve nuestra última puerta,
de nuestros recuerdos construiremos un nuevo planeta.

Los paisajes que un día estuvieron vivos
ahora descansan en muros de yeso y miseria.
Los rayos del sol ya no aplacan el frío,
la noche asfixia las arterias.
El agua sucia de muerte nos riega,
las madrigueras se alzan por encima del cielo.
Sedientos de hambre, hambrientos de tierra,
construiremos un mundo nuevo.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Betiereko.

Mírame, date la vuelta y no me vuelvas a mirar,
esto es lo único que siempre podrás ver,
pa cuando vuelvas todo va a seguir igual,
que yo soy yo, tú eres tú y nada cambiará.
Las cicatrices no se borran con el tiempo,
el tiempo borra los recuerdos, nada más,
y cuando quieras darte cuenta, las arrugas
entre las uñas de la muerte te querrán.


Y así la vida marchitó tus ilusiones,
borrones son lo que un día fueron canciones
que con mis cuatro desalmados corazones,
me basta para echarle al mundo dos cojones.


Márchate, pero no te vayas sin coger una rosa
de esas negras, las que habitan en mi piel,
de las que tienen espinas de mil colores,
de las que endulzan hasta el sabor de la hiel.
Mis ojos siguen con el brillo de las piedras,
mis manos suaves como una lija oxidada,
sigo tan terco, yo te dije que te fueras,
pero aquí sigues deslumbrando mi mirada.


Y así la vida me volvió a pisar el cuello,
volví a mi cauce y me volví a tropezar, 
y así me volviste a decir que nunca aprendo,
si nada aprendo, nada podré olvidar.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Sangre de tu sombra.

Y en verano con el sol resplandecer,
en otoño ver a las hojas caer,
el invierno con su frío atardecer,
que con cada primavera
quiero ver bailar tu pelo,
que con tenerte a mi vera
puedo remontar el vuelo,
y que nunca fui poeta
ni nunca he querido serlo.
Solo sangre de tu sombra quiero ser.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Ahora y siempre.




Háblame,
de las campanas repicando al son del viento,
cuando murieron nuestras ganas de morder,
cuando la vida era tan fría, cuando no había momento
en que entre tu y yo se colara un alfiler.
Háblame, 
del oleaje del mar meciendo tu cuerpo,
de los ojitos que nunca quisieron ver,
de las sábanas descosías, de cuando no pasaba el tiempo
en nuestra habitación de una sola pared.




Que la noche me dijo anteayer
que no me preocupara, 
que me iba a dar tiempo esta vez.
Hoy no te escapas, dormiremos
en la copa de un almendro
y te dire al oído, niña,
lo mucho que te...


A la sombra de un sueño
roncaran mis sonrisas
que con ellas me despertaré.
Y con el primer albor
ladraré como un perro:
-Ahora y siempre te amaré.




Háblame,
de la navaja que atravesaba mi pecho,
del trecho al hecho, de los dedos de tus pies,
del frio de las mañanas grises, del rececho por tu lecho
dando caza al tiempo que pude perder.
Háblame,
del caminar entre las hojas del otoño,
por la vereda de tu pelo atardecer,
ver el ocaso entre mis dedos, que es rojo como un madroño
y moriré si esta vez nos toca perder.




Que la noche me dijo anteayer
que no me preocupara, 
que me iba a dar tiempo esta vez.
Hoy no te escapas, dormiremos
en la copa de un almendro
y te dire al oído, niña,
lo mucho que te...


A la sombra de un sueño
roncaran mis sonrisas
que con ellas me despertaré.
Y con el primer albor
ladraré como un perro:
-Ahora y siempre te amaré.




Que no quiero ni arena ni cal,
ni quiero dormirme en un lienzo de sal
que no quiero, ser un reo más.
Que no quiero reir ni llorar,
ni valiente ser, ni tener miedo,
quiero ser sincero, 
y decirte al oído, niña,
lo mucho que te quiero.





jueves, 3 de noviembre de 2011

Amor, rebeldía, libertad y sangre.

Maldiciendo mis canciones me encontré
con letras desencajadas, 
con ruidos que chocan contra la pared.
Perdido en la noche fría, paseando,
por calles con menos luces que un burdel.

Mi alegría es la sonrisa
de la gente a la que tengo
recorriendo una por una
cada vena de mi cuerpo.
Yo no necesito nada
más que el calor de otros huesos,
para ser feliz un siglo
solo necesito un beso

Y aunque a pedazos el cielo se derrumbe
seguiremos con ampollas en los dedos
y la voz de cazalleros, de bebernos, 
hasta las lumbres que alumbren
los versos más puros y mas sinceros.




Siente, la lluvia correr por tu cara,
la tormenta ya pasó, ahora nos queda la calma,
en nuestra cama, nos vamos a follar
a las nubes que quieran quitarnos las ganas.

Y a la mierda, lo que quieran cojer mis riendas
agarrar mi libertad, arrancar de mi cabeza
las ideas, pensamientos desgastados,
bañados por la espuma de una jarra de cerveza.




Y no seré yo quien se arrepienta,
no voy a estar media vida regando una rosa muerta.
Sembraré, ventoleras que hagan desaparecer
el humo y las cenizas que cubren mi piel.




Miente, di que no quieres volar lejos,
relinchar a ras del cielo, y hasta que seamos viejos
escapar, del cuchillo del verdugo
por si nuestras alas quisiera cortar.

Y ahora vuelve, a la tierra de tus adentros,
donde el mismo amanecer te haga sentir el ocaso
de tus sueños, despertar y ver que allí
el rocio ha mojado todos tus recuerdos.



Y no seré yo quien se arrepienta,
no voy a estar media vida regando una rosa muerta.
Sembraré, ventoleras que hagan desaparecer
el humo y las cenizas que cubren mi piel.




Y si todo un dia termina quedarán
los escombros de este cuerpo marchito
que entre estas 6 cuerdas dormirán.

Para brotar en rosas convertidos
y poder pinchar con cada espina
los minutos que no supe aprovechar.

Cada vez que el sol salga y se funda con el mar,
cada vez que la luna cada noche consiga alumbrar,
cada vez que a los cuatro vientos escuche soplar
y las hojas de otoño con ellos se pongan a bailar.

Alzaré mi cascada voz por encima del mundo
para que llegue desde mi alma al rincon mas profundo,
no dejaré de destrozar mis dedos ni un segundo
entre los trastes de la vida, nada marcara mi rumbo!